Alrededor de los 6 meses, nuestros pequeños empiezan a perfeccionar sus habilidades motoras para comer. Sin embargo, sus manos temblorosas pueden dificultar el manejo de platos inestables. Aquí es donde entran en juego nuestros platos con ventosa, que ofrecen estabilidad a los comensales principiantes y facilitan la hora de comer (¡y te permiten comer más ordenadamente!). La exposición temprana a una variedad de alimentos, incluyendo la presentación de diferentes alimentos en contacto y la combinación de sabores, es esencial. Un plato sin divisores ofrece una forma sencilla de facilitar esta exploración y evitar que los niños se manipulen al comer.